Acerca de la educación rural en alternancia
David Baumann es un gran educador. Tiene nombre de gringo, pero no. El hombre es tan 'lorcho' como todos nosotros. Conocedor profundo de lo rural y la naturaleza, David es uno de los peruanos que más ha hecho por la educación de nuestra gente pobre del campo
Por Fernando Cillóniz B (*)
Gestor y conductor de ese monumento a la educación rural que se llama Valle Grande; treinta y tantos años de labor educativa en Cañete y alrededores; miles de jóvenes, hijos de agricultores pobres la mayoría de ellos, que han aprendido conocimientos, habilidades y valores; negocios asociativos exitosos, derrochador de entusiasmo y simpatía: todo eso y mucho más tiene en su haber David Baumann. Ahora anda metido en Pro Rural: su nuevo proyecto educativo. Es el mismo modelo de Valle Grande pero rediseñado para el nivel secundario. Yo he tenido el privilegio de visitar uno de sus centros rurales de formación en alternancia (CRFA). Así se llaman sus escuelas, una verdadera revolución educativa para la vida del trabajo y el desarrollo del medio rural. Ya hay en funcionamiento siete de estos CRFA en Piura y Cusco. Y en el 2004, David prevé iniciar actividades en seis regiones más.
El CRFA que conocí hace poco queda en Palo Parado. No sé quién fue el ocurrente que le puso ese nombre, pero así se llama. El caserío queda en Catacaos (Piura) y es pobre a más no poder.
Hay que ver para creer: jóvenes educadores peruanos forman a chicos de secundaria. La escuelita es como un pequeño paraíso. La residencia se mantiene en perfecto orden, así como las aulas impecables y las parcelas donde los chicos cultivan maíz, zapallo y otros productos. En la cocina se utiliza leña, y en ella madres voluntarias preparan la comida para los estudiantes. La experiencia es por demás motivadora.
En Palo Parado hay aproximadamente veinte jóvenes que cursan el cuarto año de secundaria. Ellos reciben la mejor educación actualmente. Una educación para la vida y el trabajo, con énfasis en los valores morales y cívicos; con una activa participación de los padres de familia.
En los CRFA se practica la pedagogía de la alternancia. Los chicos interactúan permanentemente entre el medio rural y la escuela. A diferencia de los colegios tradicionales, este método implica que los estudiantes alternen sus residencias cada dos semanas entre el CRFA y sus casas en el campo.
En sus hogares los chicos desarrollan las habilidades adquiridas en la escuela. Incluso las tareas que deben hacer en casa son diseñadas especialmente para lograr la mejora de su ambiente y el bienestar de sus familias. La idea es formar a jóvenes que sean capaces de emplearse eficientemente en el negocio familiar, o que generen su propio trabajo, con adecuados índices de productividad.
El Perú atraviesa por un momento crítico, sobre todo en el aspecto de valores. Eso no es ninguna novedad. Pero lo que no se dice y, por ende, no se conoce es que alrededor de ese Perú "alharaquiento", inmoral, violento y sucio hay un país silencioso que es honesto, trabajador y digno.
No esperemos que el bien venza al mal. Eso es utópico. Pero también es utópico creer que el mal vencerá al bien. No, el Perú del bien coexiste con el Perú del mal. Así es la vida... ¡qué le vamos a hacer!
Eso de que el Perú es súper, es cierto. Tenemos gente excepcional. Me refiero a los educadores como David Baumann y sus colaboradores, y a los muchos Palos Parado que tenemos en el país.
Apoyemos las iniciativas como las de Pro Rural. Dios y la patria los premiarán.
(*) Presidente y gerente general de inform@cción
Por Fernando Cillóniz B (*)
Gestor y conductor de ese monumento a la educación rural que se llama Valle Grande; treinta y tantos años de labor educativa en Cañete y alrededores; miles de jóvenes, hijos de agricultores pobres la mayoría de ellos, que han aprendido conocimientos, habilidades y valores; negocios asociativos exitosos, derrochador de entusiasmo y simpatía: todo eso y mucho más tiene en su haber David Baumann. Ahora anda metido en Pro Rural: su nuevo proyecto educativo. Es el mismo modelo de Valle Grande pero rediseñado para el nivel secundario. Yo he tenido el privilegio de visitar uno de sus centros rurales de formación en alternancia (CRFA). Así se llaman sus escuelas, una verdadera revolución educativa para la vida del trabajo y el desarrollo del medio rural. Ya hay en funcionamiento siete de estos CRFA en Piura y Cusco. Y en el 2004, David prevé iniciar actividades en seis regiones más.
El CRFA que conocí hace poco queda en Palo Parado. No sé quién fue el ocurrente que le puso ese nombre, pero así se llama. El caserío queda en Catacaos (Piura) y es pobre a más no poder.
Hay que ver para creer: jóvenes educadores peruanos forman a chicos de secundaria. La escuelita es como un pequeño paraíso. La residencia se mantiene en perfecto orden, así como las aulas impecables y las parcelas donde los chicos cultivan maíz, zapallo y otros productos. En la cocina se utiliza leña, y en ella madres voluntarias preparan la comida para los estudiantes. La experiencia es por demás motivadora.
En Palo Parado hay aproximadamente veinte jóvenes que cursan el cuarto año de secundaria. Ellos reciben la mejor educación actualmente. Una educación para la vida y el trabajo, con énfasis en los valores morales y cívicos; con una activa participación de los padres de familia.
En los CRFA se practica la pedagogía de la alternancia. Los chicos interactúan permanentemente entre el medio rural y la escuela. A diferencia de los colegios tradicionales, este método implica que los estudiantes alternen sus residencias cada dos semanas entre el CRFA y sus casas en el campo.
En sus hogares los chicos desarrollan las habilidades adquiridas en la escuela. Incluso las tareas que deben hacer en casa son diseñadas especialmente para lograr la mejora de su ambiente y el bienestar de sus familias. La idea es formar a jóvenes que sean capaces de emplearse eficientemente en el negocio familiar, o que generen su propio trabajo, con adecuados índices de productividad.
El Perú atraviesa por un momento crítico, sobre todo en el aspecto de valores. Eso no es ninguna novedad. Pero lo que no se dice y, por ende, no se conoce es que alrededor de ese Perú "alharaquiento", inmoral, violento y sucio hay un país silencioso que es honesto, trabajador y digno.
No esperemos que el bien venza al mal. Eso es utópico. Pero también es utópico creer que el mal vencerá al bien. No, el Perú del bien coexiste con el Perú del mal. Así es la vida... ¡qué le vamos a hacer!
Eso de que el Perú es súper, es cierto. Tenemos gente excepcional. Me refiero a los educadores como David Baumann y sus colaboradores, y a los muchos Palos Parado que tenemos en el país.
Apoyemos las iniciativas como las de Pro Rural. Dios y la patria los premiarán.
(*) Presidente y gerente general de inform@cción


